jueves, 14 de abril de 2011

Temblor de Piernas

Tal vez eran más de las cuatro de la mañana. Pero lo recuerdo asintiendo (y más bien sonriendo).

La exitación prolongada de una noche sin miramientos y mis deseos incontenibles se reflejaban en un acto involuntario y cascabelesco: mis piernas temblando.

Era una stuación cómica, relajada y no menospreciada de mi cuerpo que aún bailaba aquel fandango.

Lo digo y de nuevo me río, "De noche todos los gatos son pardos" y por más que la televisión transmita alguna telenovela de moda, el sexo es de los mejores tratos.

Creo que no fue una cosa de este día o de un día anterior, pero que buena noche fue de la que me acuerdo.

Nunca me había preguntado por qué tanto escándalo en mi cuerpo si ya habíamos acabado, pero ahora que lo pienso es más una expresión de orgasmo. Con placer lo digo y lo comparto.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario